A veces no podemos con todo, nos golpeamos entre las mismas paredes y nos damos vuelta a nosotros mismos sin tener muy claro que somos los muros y que hemos hecho, en nuestro propio mundo, el ring de boxeo donde perdemos la calma. No podemos ni gritar, ni salir a correr, ni acogernos a una de esas caricias mediocres del "amor a medias" que se lleva ahora.
Nos creemos poetas, filósofos, politólogos, mediocres ocultando nuestra propia mierda, callando, y gastando el tiempo en esconder que somos más humanos de lo que queremos aparentar, que lloramos a solas, que gritamos a solas, que despertamos al salvaje si, pero también al tierno y mira, que nos vamos a contar?
Si cuando la mierda esta tan profunda aún podemos respirar será que aún no nos ha terminado de calar.
Cuando dejemos de ocultarnos para gemir, el mundo me gustará más.
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