Esta mañana solo había café para desayunar, y he soñado con un realidad paralela en la que me quedaba sola, y me he asustado.
¿A qué distancia se encuentran los sueños de la realidad? Me pregunto.
Y tu escondes la mano porque has tirado la piedra, igual que lo hice yo, mil veces, y las mismas volvería a hacerlo.
Tampoco voy a recriminar nada, en mi sueño, había fantasmas hambrientos, de esos que atacan al primer miedo, de los que pillan tus mierdas ocultas y te las devuelven en forma de monstruos que te arropan cuando te vas a dormir.
No digo que no sea real, mi sueño, mi miedo, y mucho menos mi debilidad.
Pero es cierto que me desperté llorando, porque entre tenerme y no tenerme, no había un paso muy largo.
Da igual, tampoco pretendo que me entiendas, pero puedes sonreirme, como los miedos, como los fantasmas, como en mis sueños.
Creo que necesito una copa, otro pitillo y, quizás, un abrazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario