No se me ocurre nada mejor que tu risa, pero quizás a esos
dientes le faltan realidad.
¿A cuántas despedidas estamos de que lo entiendas? No tengo
claro cuál es el momento de cogerte de la mano, fuerte, y decirte “hasta aquí,
cariño, vente conmigo, deja tus miedos, olvidemos los fantasmas, esta carga ya
no es tuya”.
Vamos.
Así que, eso, tengo un sueño en el que te echo de menos
porque bailas, porque sonríes, y es sincera, la felicidad digo, y me contagia,
pero luego me despierto y solo veo tu sonrisa cansada, tu risa llena de
lágrimas y tu aguante; y yo solo quiero cogerte fuerte la mano y llevarte a la
playa.
¿Ves lo grande que es el mar? Joder, está lleno de tus
lágrimas contenidas, y apenas puedo creerme que hayamos llegado hasta aquí, tan
vivas.
Tú no eres feliz, te dije un día, y sonríes igual porque
siempre, joder siempre, has afrontado todo con buena cara, pero es mentira,
como sus promesas, y tú lo sabes, ¿verdad? Por eso tu risa es falsa y por eso
tus ojos hablan así.
En fin, solo quería decirte eso, que tuve un sueño en el que
sonreías, y era verdad, y nos inundabas a todos, y ahí yo encontraba el hogar.
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