Habláis de las pesadillas que os despiertan pero no contáis las que os mantienen en vilo, en el límite imposible entre el sueño que es y la realidad que se reproduce dentro de tus ojos. En ella estás tú, gritando, llamando a los fantasmas de antes de dormir, abriendo el armario para que salga el monstruo.
No puedo querer a alguien que no se quiso dejar querer, lo siento,
y no, en realidad, esta mierda es toda tuya, puedes pasar a buscarla cuando te
apetezca, no me pertenece; la sonrisa es mía, la aprendí de ella, esa no puedes
quedártela.
Mi primer recuerdo de ti eres tú, gritando, llamando a los
fantasmas de antes de dormir, abriendo el armario para que salga el monstruo.
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