lunes, 12 de junio de 2017

Esto son mis mañanas, supongo.

A este juego del ratón y el gato le falta, quizás, ese aquí te pillo, aquí te mato, ese yo que sé, ese intento de nada que acaba siendo un todo, y un desafío, de esos que cuelgan de la mirada y saltan en tus pestañas.
Nunca se me dio muy bien eso de jugar a correr, porque tiendo a caerme, y aún así lo hago,  correr, y me caigo, claro, quizás esas heridas sí son de guerra, pero de la mía, o quizás es solo tontería, el imaginario de una nada vacía, el recuerdo sin vacunar, el olvido.
La única sonrisa que siempre me hizo falta es la de mi madre, para creer, para crecer, para saber, y a veces ni con esas, mira, no sé que iba a decir, para variar, me he quedado sin voz a mitad de camino, creo que las noches empiezan a ser muy oscuras, pero más cortas, debería dejarme de tanta mierda y salir de la cuerda floja., quizás.
A este desquicio de bares aún le faltan unas cuantas cervezas.

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